martes, 4 de noviembre de 2008

Verguenza-Mistral

Si tú me miras, yo me vuelvo hermosa
como la hierba que bajó el rocío,
y desconocerán mi faz gloriosa las altas cañas cuando baje al río.

Tengo vergüenza de mi boca triste,
de mi voz rota y mis rodillas rudas;
ahora que me miraste y que viniste,
me encontré pobre y me palpé desnuda.

Ninguna piedra en el camino hallaste
más desnuda de luz en la alborada que esta mujer a la que levantaste,
porque oíste su canto, la mirada.

Yo callaré para que no conozcan mi dicha los que pasan por el llano,
en el fulgor que da a mi frente tosca en la tremolación que hay en mi mano...

Es noche y baja a la hierba el rocío;
mírame largo y habla con ternura,
¡que ya mañana al descender al río lo que besaste llevará hermosura!

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